Gaceta.es -
06 Out
08
"Los políticos no ven las causas de la crisis de
natalidad y no aciertan con el diagnóstico"
Francisco Barcia
Lisboa
Economistas, sociólogos y políticos han participado
en Lisboa en el congreso 'Respuestas ante el
Invierno Demográfico'.
Según datos del IPF, se han roto 10,1 millones de
matrimonios en Europa en los últimos 10 años,...
Europa se ha hecho vieja. Uno de cada cinco europeos
tiene más de 65 años y cada vez nacen menos niños.
Según los datos de Eurostat, en 2007 se registraron
5,2 millones de nacimientos, casi un millón menos
que en 1982 (6,1 millones). Se ha reducido
drásticamente el número de matrimonios y, al mismo
tiempo, se han disparado los divorcios. El Instituto
de Política Familiar revela que se han roto 10,1
millones de matrimonios en Europa en los últimos 10
años. Estas rupturas han afectado a más de 15
millones de niños.
Europa se enfrenta a un “invierno demográfico” que,
en opinión de los expertos reunidos en un seminario
en Lisboa, será “largo y duro”. Las consecuencias de
la baja natalidad se dejarán sentir en todos los
ámbitos, con un impacto muy significativo en la
economía. Según se puso de manifiesto en el congreso,
celebrado hace unos días en el Parlamento de
Portugal, las futuras generaciones europeas tendrán
muchas limitaciones para regenerar el capital
humano, “responsable del 80% de la riqueza
económica”.
Los políticos callan
En declaraciones a LA GACETA, Fernando Castro,
presidente de la Confederación Europea de Familias
Numerosas (ELFC, por sus inglés) y responsable de
esta organización en Portugal, afirma que este
problema es “políticamente incorrecto e incómodo”.
“Nuestros políticos están callados y nos mandan
callar. Y los ciudadanos nos tapamos la boca, los
ojos y los oídos. Esta calamidad afecta a todo el
mundo. Ha aumentado la población porque la esperanza
de vida se ha incrementado, pero el número de niños
disminuye dramáticamente desde hace años”, añade
Castro.
¿Cómo combatir este fenómeno tan complejo? El
presidente de la Confederación Europea de Familias
Numerosas propone varias medidas: “La primera es que
los gobiernos tomen consciencia del problema. Los
políticos no entienden las causas y, por ello, no
aciertan con el diagnóstico y no hay resultados. En
segundo lugar, los gobiernos deberían aliarse con
los colectivos que están a favor de la familia y de
la natalidad, no con aquéllos que están en contra de
las familias naturales y defienden el aborto, el
divorcio o los matrimonios entre personas del mismo
sexo”. Castro propone, entre otras medidas, que las
autoridades europeas apoyen fiscal y financieramente
a las familias con tres o más hijos y a las empresas
que fomenten las políticas de conciliación. Estas
estrategias son la “inversión más rentable” para el
desarrollo sostenible de un país. En su opinión, es
necesario que las organizaciones políticas,
religiosas y los medios de comunicación trabajen
conjuntamente para evitar esta “catástrofe”.
El español Raúl Sánchez, secretario general de la
Confederación Europea de Familias Numerosas, explicó
en Lisboa algunos de los efectos del “invierno
demográfico”: la ruptura familiar lleva a una
sociedad desestructurada (individualismo, hogares
solitarios y pérdida de valores y referencias); la
baja natalidad amenaza las prestaciones sociales,
con la consiguiente quiebra del Estado del Bienestar;
y el envejecimiento de la población incrementa los
gastos en pensiones y sanidad. “Ésta es una sociedad
vieja, sin niños, con hogares solitarios, familias
rotas y sin valores”, argumentó.
Entre otras soluciones, Sánchez propuso recuperar la
importancia y las funciones sociales que cumple la
familia y hacer que ésta sea el centro de la
actuación pública de los gobiernos y los agentes de
la sociedad.
Durante el congreso se presentó el documental
Invierno Demográfico: el declive de la familia
humana, una película que muestra, según Raúl Sánchez,
“cómo las sociedades con una reducida influencia de
la familia están con serias amenazas a nivel social
y económico”. La película reúne los diagnósticos de
demógrafos, economistas, sociólogos, psicólogos,
líderes civiles y religiosos, parlamentarios y
diplomáticos, sobre los efectos de una institución
familiar deteriorada.