Aceprensa - 24 Out 07
Preocupa el retraso escolar de
los chicos
En EE.UU. y en Francia se ofrecen
fórmulas de enseñanza diferenciada para atender las
necesidades específicas de chicos y chicas
Las cifras lo prueban: entre los
chicos hay más fracaso escolar que entre las chicas
y más descontento con la escuela. Puede haber
múltiples causas, pero no cabe duda de que el
sistema actual no se adapta bien a los chicos. Para
atender mejor a sus necesidades y acomodarse a la
maduración más lenta de los chicos, algunos países
empiezan a ofrecer fórmulas de enseñanza
diferenciada por sexos.
Actualmente, la tasa femenina de
obtención de un título de estudios secundarios de
segundo ciclo supera a la masculina en casi todos
los países de la OCDE (87% para las mujeres frente a
un 78% de los chicos del mismo grupo de edad).
España es uno de los países donde la diferencia es
más alta (quince puntos a favor de ellas), pero
también hay otros países donde supera los diez
puntos de porcentaje a favor de las mujeres.
En Francia, la difundida revista
Famille Chrétienne (21-09-2007) aborda las
dificultades de los chicos en un reportaje de
Florence Briére-Loth. El primer problema en muchos
casos es la falta de modelos masculinos de
referencia. Si en la familia es la madre sobre todo
quien educa a los hijos, en la escuela la docencia
está cada vez más feminizada: hoy el 80% de los
profesores de liceo son mujeres.
Esto influye en el modo de
plantear la enseñanza. Por su maduración más rápida,
las chicas destacan más en la expresión oral y
escrita, son más regulares en los estudios y más
cooperativas. A los chicos, el tipo de enseñanza
centrado en lo verbal, lo formal y alejada de lo
concreto, a menudo les aburre.
En las escuelas americanas
también lo han notado. Un reportaje que acaba de
publicarse en Christian Science Monitor
(CSM) (20-09-2007) advierte que "cuando los chicos
jóvenes llegan hoy al colegio, entran en un mundo
dominado por maestras y administradoras, dado que el
porcentaje de profesores masculinos en los colegios
públicos de la nación es el más bajo de los últimos
40 años. Las chicas que están a su alrededor leen
más deprisa, controlan sus emociones mejor, y están
más cómodas con el énfasis de la educación actual en
el trabajo en equipo y en la expresión de los
sentimientos". En cambio, los chicos "apenas
encuentran algo de la acción física o la competición
que a menudo les gusta".
También el artículo sobre la
situación francesa reconoce que los chicos van más
rápidamente a lo esencial, están más a gusto en la
acción y en el movimiento, aprenden mejor si pueden
moverse, manipular, atenerse a lo concreto... pero
se les pide que estén tranquilamente sentados
escuchando, conforme a un modo de aprendizaje más
femenino".
Por estas y otras razones los
chicos tienen problemas para prestar atención en
clase, son más propensos a sufrir problemas de
desarrollo, y son más castigados por revoltosos.
Como reacción, los chicos no siguen las normas y
frecuentemente acaban por sentir aversión a la
escuela. Los chicos de familias de ingresos bajos
son los que llevan la peor parte.
Coeducación no equivale a
igualdad
Durante mucho tiempo se ha creído
que la coeducación resolvía por sí sola la cuestión
de la igualdad, pero los hechos son tozudos. En
Francia, según Nicole Mosconi, agregada de
filosofía, se advierte un refuerzo de los
estereotipos: chicos que se comportan como machos
indisciplinados y chicas que acentúan su feminidad.
La realidad es que hay una degradación de las
relaciones entre chicos y chicas en todos los tipos
de centros. Los chicos actúan con más familiaridad,
pero con menos respeto. Las agresiones y las
injurias sexistas están a la orden del día.
Como son ellas las que sacan
mejores notas, incluso está mal visto entre los
chicos destacar en los estudios, como si fuera una
debilidad. El chico que se siente atrasado respecto
a las chicas, se defiende con una sobredosis de
fuerza física, de provocación y de lenguaje
deformado. "El fenómeno es más acentuado en los
medios desfavorecidos", explica Michel Fize, autor
de Les pièges de la mixité scolaire ("Las
trampas de la escuela mixta", cfr.
Aceprensa 120/03 ).
Otro obstáculo para los estudios:
"Los chicos son atraídos por las chicas cuando
todavía no se conocen a sí mismos", explica Alix
Novello. "Se sienten muy perturbados por esta
sexualidad que crece con fuerza en ellos. Las chicas
tienen un poder que no saben medir".
Aunque en Francia la enseñanza
mixta es un tabú como la laicidad, van
introduciéndose fórmulas más flexibles en ciertas
etapas o disciplinas. Famille Chrétienne
cita algún colegio parisino donde hay clases
separadas por sexos en la primera etapa de
secundaria (11 a 15 años), liceos profesionales con
clases específicas para chicas, otros con clases no
mixtas para quienes lo desean... A estos casos hay
que agregar aquellos centros no estatales que
siempre han mantenido la enseñanza diferenciada.
En EE.UU., dice CSM, "mientras
que la opción por la enseñanza diferenciada siempre
ha estado presente en las escuelas parroquiales y
privadas, hasta hace un año, menos de 250 escuelas
públicas, repartidas en 33 estados, la facilitaban".
Pero, "ante el deterioro de la situación escolar de
los chicos, el pasado otoño el Departamento de
Educación dio finalmente a los distritos escolares
la flexibilidad para introducir clases separadas por
sexos. Todavía no ha pasado tiempo suficiente para
ver con perspectiva los resultados, pero hay datos
aislados que indican que ha beneficiado a ambos
sexos" (cfr. Aceprensa en Internet: "
Estados Unidos: Se aprueba la educación diferenciada
en las escuelas públicas ", 25-10-2006).