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ABC - 11 de Novembro
Cuidar la familia - José María
AZNAR, presidente del Gobierno
POCAS cosas nos afectan a tantos y tan directamente como la situación de nuestras
familias.
De la familia obtenemos nuestra formación, nuestros valores, nuestra misma
subsistencia.
Las familias son nuestra sociedad.
Valorar y apoyar a la familia es un
deber.
Es un mandato constitucional, contenido en el artículo 39 de nuestra Constitución, que afirma que los poderes públicos deben asegurar la protección jurídica, social y económica de la
familia.
Cualquier partido político debería tener ese objetivo, aunque varíe, inevitablemente, nuestra visión de cómo hacerlo y nuestra capacidad para
lograrlo.
Nuestro punto de vista sobre la familia difiere de otros: creemos que es imprescindible hacer política para las familias.
o hicimos al mejorar su tratamiento fiscal en la reforma del impuesto de la renta de 1998.
Y con la Ley de Conciliación de la Vida Familiar y Laboral, ampliando los derechos derivados de la maternidad y de la existencia de cargas familiares.
Lo hicimos al establecer el «coste cero» por maternidad, que permite que las empresas tengan cubierta por la Seguridad Social el cien por cien de sus cotizaciones para la sustitución de trabajadores durante el descanso por
maternidad.
Al actualizar las prestaciones por hijo a cargo, congeladas desde 1991.
Y al crear nuevas prestaciones económicas por nacimiento de hijo, a partir del tercero y por parto múltiple.
Pero apoyamos sobre todo a la familia creando las condiciones para que aumente el
empleo.
Hay en la actualidad quinientas mil familias menos que declaran tener todos sus miembros en
desempleo.
Ésa es la política familiar más respetuosa con la libertad y más eficaz en el largo
plazo.
Mi compromiso es que la acción del Gobierno por la familia no sólo continúe, sino que se intensifique.
El Plan Integral de Apoyo a la Familia 2001-2004, que acaba de aprobar el Consejo de Ministros, es la estrategia política más sólida que un Gobierno ha puesto en marcha por la familia en nuestra historia democrática.
Y se ha puesto en marcha porque creemos en la familia y en que es posible la efectiva conciliación de la vida familiar y
laboral.
El Plan refleja nuestros valores en políticas.
Contiene más de 50 medidas, y todas ellas responden a un mismo principio de gobierno: que la mejor forma de ayudar a las familias es ampliar sus espacios de libertad para que tomen sus propias
decisiones.
Mayor libertad para tomar decisiones respecto a la dimensión de su
familia.
España tiene una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo y es el país que más rápido
envejece.
Sin embargo, casi la mitad de los españoles consideran que tienen menos hijos de los que desearían.
Eso indica que existen obstáculos ajenos a la voluntad de las parejas a la hora de tener hijos y que son habitualmente económicos.
Apoyarlas significa hacer lo posible para que puedan llevar a la práctica sus preferencias.
En este sentido, la reforma del IRPF del 2003 está pensada por y para las familias: aumenta las deducciones ya existentes, pero además aplica por primera vez una deducción en el IRPF a las mujeres durante los tres primeros años de maternidad y aumenta sustancialmente las deducciones a partir del tercer
hijo.
Ampliar la libertad de las familias significa poner en marcha las medidas necesarias para que ninguna mujer deba verse obligada a tener que elegir entre ser madre y trabajar fuera del hogar o ver mermada su carrera
profesional.
En este sentido, ayudaremos fiscalmente a las familias con hijos o personas dependientes cuando contraten empleo doméstico o asistencia social.
Vamos a recompensar fiscalmente a aquellos trabajadores en paro que se incorporen a un
empleo.
Y a facilitar la creación de nuevas guarderías y desgravar su
coste.
El Plan de Apoyo a las Familias 2001-2004 es un plan integral porque las familias son nuestra sociedad y todo afecta a las familias: la vivienda, la Seguridad Social, el acceso a las nuevas tecnologías, el acceso a la cultura y el ocio o la mejora del Derecho de
Familia.
Es un Plan integral porque apoya a la familia pensando en situaciones específicas de cada uno de sus miembros: en las mujeres que decidan ser madres, en los mayores y personas dependientes, en la infancia, cuya protección en situaciones de conflicto y riesgo debe ser siempre superior.
Es un Plan que se dirige a todas las familias, pero también presta especial atención a las situaciones de conflicto, derivadas en buena parte del aumento de separaciones y divorcios, o de riesgo, como las derivadas de la violencia doméstica.
Es, por tanto, un Plan amplio, pero con calendario y mecanismos que nos permitirán seguir y evaluar el cumplimiento de los objetivos previstos.
La familia no está en crisis.
Nunca lo ha estado.
Pero es una realidad dinámica que se ha de adaptar a los cambios que la rodean y que necesitan apoyo.
Sus espacios de libertad para la toma de decisiones pueden ser ampliados y reforzados.
Y es lo que nos proponemos con este Plan.
Queremos llevar a la familia al centro de la acción política.
La práctica totalidad de los españoles vivimos en una familia y, sin embargo, su presencia en el desarrollo de las políticas durante nuestra historia democrática no se ha correspondido con su importancia.
Es el momento de que eso cambie.
José María AZNAR, presidente del Gobierno
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