La Verdad, 26 marzo 2000

Armas para madres trabajadoras 

CC OO teme represalias contra la mujer en el manipulado y el comercio por la ley de Conciliación Familiar

Desde diciembre las trabajadoras poseen una nueva arma legislativa que persigue facilitar su inserción laboral y el acceso a puestos de responsabilidad, atender el envejecimiento de la población y que los hombres participen en el cuidado de los hijos desde su nacimiento. Por lo pronto la nueva ley de Conciliación de la Vida Familiar y Laboral de los Trabajadores ha dado un giro a la negociación colectiva de este año. Empresarios y sindicatos se enfrenta a una retahíla de cambios en los permisos y garantías ante la maternidad, la lactancia, la adopción o el cuidado de enfermos y discapacitados. Como contrapartida a la flexibilidad, el Gobierno exime a las empresas de pagar las cuotas a la Seguridad Social cuando contraten a parados para cubrir esas bajas.

Mientras los empresarios de la Región se documentan sobre las modificaciones y prevén cómo afrontar la permisividad en los horarios laborales y permisos relacionados con la vida familiar, los sindicatos recelan de las patronales de los sectores más femeninos, a la par que más marginales con los derechos de las trabajadoras, y critican las «grandes» ausencias de la nueva ley.

La incorporación de la mujer al trabajo, y en menor medida a los puestos de poder, ha motivado uno de los grandes cambios sociales del siglo XX. La discriminación salarial, los clichés sobre la maternidad, la dedicación al hogar y la fragilidad de su motivación profesional persisten con más arraigo del reconocido.

Así lo reflejan dos estudios sociológicos elaborados por el Consejo Económico y Social (CES) de la Región y las estadísticas del paro: las trabajadoras acarrean la precariedad más elevada y son el colectivo que paga con más frecuencia los altibajos económicos de las empresas.

La ley para Promover la Conciliación de la Vida Familiar y Laboral de las Personas Trabajadoras entró en vigor el 6 de diciembre de 1999 y sus medidas para equilibrar el ámbito profesional y personal ya han provocado que empresarios y sindicatos preparen sus estrategias de cara a la negociación colectiva. La Confederación Regional de Organizaciones Empresariales de Murcia (Croem) reunió a todas su federaciones patronales para ponerles al tanto de que el régimen de horarios, permisos y causas de extinción de contratos han cambiado, y mucho. La flexibilización de esos criterios preocupa a los empresarios de las pymes (pequeñas y medianas empresas). Sus modestas plantillas e infraestructuras les hacen difícil cumplir el cambio de puesto de una mujer en caso de que existan algún riesgo en el embarazo, o los permisos por lactancia y para cuidar a enfermos o personas mayores incapacitadas, los solicite una trabajadora o un trabajador. Desde el otro lado, Juana Costa, secretaria general de la Mujer en CC OO, teme que estas innovaciones «retraigan a los empresarios del manipulado hortofrutícola, la agricultura o servicios, donde trabajan muchas mujeres, y opten por no contratar a trabajadoras y dificulten su inserción laboral». Costa reconoce que la nueva normativa «abre un poco de luz, pero hay que intentar un cambio en la cultura empresarial murciana».

Parejas de hecho

Para Rafael Pérez Cuadrado, secretario de Acción Sindical de UGT, es imprescindible que en los convenios se especifiquen esos derechos y su vigencia para las parejas de hecho. También reclama ayudas por el cuidado de hijos como cofinanciar las guarderías, el colegio o canguros, y un programa de formación para que las mujeres no se queden desfasadas durante la baja temporal.

Para evitar que los costes redunden sólo en la patronal, se prevé la creación de un nuevo subsidio de la Seguridad Social para bajas por casos de riesgo en el embarazo y descansos por adopción o cuidados de enfermos. De este modo, el empresario se ahorrará el 100% de las cotizaciones si contrata a un parado para cubrir esa plaza.

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