Publicaciones del Sur, 7 junio 2000

Afirman que los padres renuncian a la labor de educadores

La jefa de Psiquiatría Infantil del Hospital Gregorio Marañón, María Jesús Mardomingo, advirtió ayer de que “en los últimos años, los padres han renunciado un poco a la labor de educadores que les corresponde y han optado por actitudes de mucha permisividad” con sus hijos. 

Esta psiquiatra ofreció sus puntos de vista sobre los recientes casos de menores que han matado a familiares o amigos y alertó que “estamos asistiendo a la aparición de conductas terriblemente violentas y agresivas en gente cada vez más joven”, aunque rechazó que deba hablarse de epidemia, ya que son “casos aislados”.

La responsable de Psiquiatría Infantil del Hospital Gregorio Marañón sanitario dijo que se ha constatado en el hospital un aumento de niños con trastornos psicológicos, pero desvinculó la mayoría de ellos de posibles homicidios.

Las características del caso del joven que mató, en abril en Murcia, a sus padres y hermana con una espada de samurai, o el más reciente de San Fernando (Cádiz), unas jóvenes que mataron a una amiga, “se corresponden con el perfil de psicópatas”, dijo esta experta, quien deploró el “individualismo feroz” que predomina en la sociedad actual.

Tras criticar la excesiva permisividad con los hijos, que en algunos casos conlleva la creación de “pequeños monstruos”, María Jesús Mardomingo explicó que “cuando los niños ven que con un comportamiento inadecuado no sucede nada, cada vez pueden avanzar más en ese tipo de conductas inadecuadas; las chicas de Cádiz no se plantearon las consecuencias que podía tener lo que iban a hacer”.

“Los sentimientos de culpabilidad -consideró la responsable de Psiquiatría Infantil, María Jesús Mardomingo- también forman parte del proceso de educación de los niños, como aprender lo que está bien y mal; parece que en el caso de Cádiz, el proceso de interiorización del sentido de responsabilidad no se había producido, y si habían interiorizado la capacidad de crueldad”.

María Jesús Mardomingo dijo que “vivimos en una sociedad donde priman los derechos individuales y se olvidan los deberes; no se educa en la responsabilidad y las obligaciones sociales y se favorece el exhibicionismo; se han perdido valores como la reflexión, el gusto por la lectura, y se favorece la competitividad y la agresividad. Hay que educar en el afecto y la compasión”.

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