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Diario de
Ibiza, 4 junio 2000
Los políticos no se preocupan
por la natalidad
El médico dentista Federico Cuevas es el
portavoz de la recién constituida Asociación de Familias Numerosas de
las Pitiüses, una organización que nace para defender los intereses de
este colectivo, al que no se ofrece ninguna ventaja en la
actualidad desde las administraciones. Además, el grupo también tiene
como ámbito de actuación la defensa de las subvenciones públicas para
la natalidad (España tiene el índice más bajo de Europa), ya que la
escasa ayuda del Estado provoca que la gente no pueda plantearse
tener hijos, al contrario de países cuyas políticas sociales
contemplan la protección del menor, como Suecia.
Se
acaba de constituir la Asociación de Familias Numerosas de las Pitiüses,
englobada en federaciones a nivel balear y nacional. ¿Por qué han
decidido formar esta organización?
El índice de natalidad actual de España
se ha reducido a extremos preocupantes. Toda la generacion de los 60, el
baby boom, son 4 hijos, el indice de natalidad más alto que ha habido;
en los 70 son 3 hijos; en los 80 es la parejita, y en los 90 es un hijo
único. Como sigamos así, con el índice del 1,1% actual, vamos a
llegar a cero. Esto se debe a que la gente no se puede plantear tener
hijos. El tema de la natalidad es grave, y lo más preocupante es que
los políticos no lo tienen como tema importante en las campañas
electorales. Bruselas nos dice que hay un tema muy grave de natalidad,
que se tienen que dar ayudas para que haya natalidad.
¿El
problema es la falta de ayudas para la natalidad o para gente que ya
tiene hijos?
Son dos partes, lo primero es poder
plantearse tener un hijo, para lo cual se requiere una buena situación
laboral y que haya posibilidades de comprar una casa. Cada vez se está
complicando más la situación laboral a los jóvenes y las casas son más
caras. Entonces, la edad de formar pareja está subiendo más, al igual
que la de tener hijos. Ahora lo normal es tener un hijo a los 30, cuando
en los 60 se tenía a los 24. Un matrimonio ahora tiene un hijo, pero,
para que haya un recambio generacional, la media debe ser del 2,1. La
media europea es 1,7, con lo que no hay recambio generacional. Hay países
donde hace 20 años estaban en una situación similar a España y
empezaron a impulsar ayudas a la natalidad. Un caso ejemplar es el de
Suecia, donde dan 15 meses de baja maternal, mientras que en España son
cuatro. Cuando nace un sueco, el Estado considera que es como un
pensionista, un sujeto pasivo que tiene que proteger, por lo que los
padres reciben entre 15 y 20 mil pesetas al mes.
¿Y
cómo está la situación específica de las Pitiüses?
Nuestra media es del 1,7%, es decir,
igual que la europea. No estamos en los extremos del resto del Estado,
pero no es suficiente para asegurar el recambio generacional. Las Pitiüses
tienen una población más joven, lo que viene propiciado por las olas
de inmigración que han llegado para buscar trabajo. Pero el proceso de
natalidad va a la baja, al igual que en el resto del país.
¿Cómo
cree la asociación que se puede invertir esta tendencia a la baja?
El problema es que los políticos de
todos los partidos no ven este problema. Sí que son conscientes de que
la mujer se debe equiparar al hombre, como debe ser, pero lo que no
entiende el Estado es que el proceso de embarazo, parto y posparto es un
trabajo, de muy alta calidad y precisión que necesita estar protegido,
algo que no contempla la legislación española. Hoy en día, se dan
cuatro meses de baja por maternidad, que es muy poco, y que se tenga a
la mujer trabajando hasta el día en que llegan los dolores del parto no
es normal fisiológicamente.
Los
problemas a los que usted alude son de carácter estatal. ¿Pero, cuáles
son sus reivindicaciones concretas en las Pitiüses?
En una primera fase, nos vamos a
centrar en tres puntos concretos: que no nos apliquen el canon del agua,
ya que se hace pagar más a partir de una cantidad determinada, pero no
se contempla que las familias numerosas, por lógica, consumimos más
agua. Este problema sucede sólo en el municipio de Eivissa, por lo que
vamos a reunirnos con el alcalde para plantearle la situación; vamos a
luchar para que haya descuentos en los billetes de avión, que sólo se
ofrecen en los viajes a Barcelona que hace Iberia, pero, por ejemplo, no
se rebaja en los viajes a Palma o Valencia, que realizan compañías
concertadas con Iberia; por último, creemos que son necesarias becas
especiales para las familias numerosas con hijos universitarios, porque
hay gente con tres hijos estudiando fuera sin que se les ofrezcan ayudas
concretas.
Ustedes
también han planteado que Eivissa cuente con una Universidad. ¿No es
un proyecto muy ambicioso para plantearse desde esta asociación?
Hay ciudades más pequeñas, como
Soria, que cuentan con facultades que importan a muchos estudiantes. Aquí
se podrían ofrecer los primeros ciclos de estudios universitarios en
varias facultades, y, como contamos con un clima muy benigno en
invierno, atraería a mucha gente de fuera para estudiar, por lo que sería
viable. Además, la gente de estas islas ya no se vería obligada a
salir fuera.
Se
están rompiendo los lazos afectivos
Federico Cuevas, de 48 años y con
tres hijos, reconoce estar apasionado por las políticas sociales
que llevan a cabo los diversos países europeos en materia de ayudas a
la natalidad y a las familias. Esta pasión radica en su interés por
los lazos afectivos, que, según critica, no cuentan con el apoyo del
Estado. La baja natalidad actual lleva a un envejecimiento de la
población que no podrá ser mantenida por los jóvenes. Hasta
ahora, las personas mayores estaban cuidadas por sus hijos, mientras
que la situación actual se dirige a la necesidad de contar con
residencias para garantizar la asistencia a esta franja de edad.
El posicionamiento del portavoz de la
asociación no proviene de una ideología carcamal, sino de una
reducción del papel de las familias al que sigue una desaparición de
los lazos afectivos.
Al igual que la falta de cuidados a
los mayores, la poca protección del Estado causa que los padres no
puedan estar mucho tiempo con sus hijos: no crece igual un niño que
puede estar con sus padres hasta 15 mesés después de haber nacido,
como en Suecia, que uno que está cuatro meses, como en España. Esto
lleva a una situación que nos debe hacer reflexionar, en relación
a los trágicos incidentes que han producido algunos adolescentes en
España. Sin querer caer en los alarmismos de estos asesinatos, Cuevas
advierte de que la media de un hijo por familia y el poco tiempo que las
familias pueden estar juntas lleva a que los adolescentes no sientan
tanto afecto y sean cada vez más individualistas.
La crítica que lanza contra el Estado
por este asunto se debe a que no hace nada para lograr que la gente
pueda plantearse tener hijos. Para tener un hijo, se necesita una casa y
un trabajo estable, algo a lo que no se ayuda en estos momentos. De
esta manera, actualmente lo normal es que los niños nazcan cuando
sus padres tienen 30 años. Además, ahora los hijos no se van de las
casas de sus padres hasta los 30.
En el caso de las Pitiüses, la
Asociación ya ha solicitado entrevistas con la presidenta del Consell,
Pilar Costa; el senador, Enrique Fajarnés, y la futura adjunta al
Defensor del Pueblo, María Luísa Cava de Llano, para presentarles sus
reivindicaciones.
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