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El Periódico de Aragón, 26 enero 2000
Hijos caros
Editorial
Una asociación de consumidores ha hecho los números pertinentes y considera que hoy, en
España, un hijo puede suponer gastos de 13 a 30 millones de pesetas hasta que cumple 18
años. Aunque sea una valoración sólo estimativa, y a pesar de que en algunos apartados los
costes que adjudica parezcan discutibles, resulta fácil de retener la idea de que actualmente
cada hijo cuesta casi un millón al año. La cifra permite todo tipo de interpretaciones, pero a
partir de ella resulta evidente que la gente responsable a la hora de decidir si desea un hijo
debe calcular como nunca el componente económico.
Si aceptamos la fiabilidad de esos datos, una primera conclusión es que España se ha
adaptado mal al nuevo modelo de sociedad avanzada. Es difícil determinar qué es lo que se ha
hecho peor, si la protección a la mujer trabajadora cuando decide tener hijos o la ayuda
económica (beneficios fiscales) y la asistencia pública a los niños (guarderías) en los primeros
años de vida. El caso es que el gasto en canguros o en escolaridad no reglada --que empuja al
recurso a servicios privados-- ocupa un capítulo demasiado importante dentro del gasto
familiar. Con todo, no debe atribuirse la baja natalidad española sólo a estos costes. Porque se
da, asimismo, el caso contrario: hay familias con un solo hijo que concentran en él de manera
desorbitada mucho dinero para actividades complementarias y de sobreprotección educativa,
sanitaria y de ocio.
Puestos a reflexionar sobre la baja natalidad española, hay que subrayar que en los países
socialmente más avanzados que el nuestro la situación es menos preocupante. En ellos se
demuestra que cuando existe un modelo de Estado del bienestar que defiende bien los
derechos de la mujer, desde trabajar hasta tener hijos, y aporta garantías suficientes, el peso
del gasto por hijo en las economías familiares disminuye.
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