Espero mi quinto para el mes de marzo y no me gasto en los cuatro que tengo
cuatro millones de pesetas al año. Lo primero, porque no podría y lo segundo,
porque no es necesario. Si ridícula es la ayuda y las deducciones que tenemos
por hijo en la declaración tributaria, exagerado es el informe que publicaron
las asociaciones de Amas de Casa y Consumidores. ¿Qué pretenden?, ¿meter
miedo a los padres? Pues estamos buenos tal y como está el panorama
demográfico.
Resulta que, haciendo números, sale bastante más barato tener familia
numerosa. En casa nos gastamos en cada niño 30.000 pesetas en ropa cada seis
meses. La herencia forma parte de nuestras vidas y el consumismo y los caprichos
no caben: no van ni de chandall ni de marca. Tampoco hay grandes gastos en
celebraciones de bautizos, cumpleaños, comuniones...
En lo que sí doy la razón al informe de marras es al gran gasto en
enseñanza si optas por elegir otra distinta a la que ofrece el Estado. ¡Esto
no es libertad de enseñanza! Ni tampoco es gratuita para todo el mundo, pues si
te gusta esa otra, tienes que pagar dos veces, con los impuestos y con los
recibos mensuales. Y no hablemos de los libros...
Para terminar, quisiera pedir a los partidos políticos que, por favor, se
acuerden de nosotros. Esta última ley de ayuda a las familias numerosas es una
tomadura de pelo comparándolo con lo que reciben los padres por cada hijo en
otros países de la UE. Aquí mismamente, hay sectores más potenciados que las
familias: con los números en las manos, hay ganaderos que reciben más por sus
cerdos que nosotros por nuestros hijos; así como suena. Y yo me pregunto
¿quién se comerá esos ricos jamones dentro de 20 años? me figuro que los
japoneses, porque españolitos habrá pocos, muy pocos.
Covadonga Cañal García
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