ABC, 5 febrero 2000

"Reciclamos la ropa, la comida y hasta los juguetes"

Padecer una gripe es un problema. Para Rosa Navarro la fiebre es el principio del caos, porque esta barcelonesa, madre de siete hijos, casada con un ingeniero, no puede permitirse ayuda doméstica. "Una familia numerosa es una aventura apasionante -afirma- pero hay que estar dispuesto a todo tipo de esfuerzos". Un veraneo, una salida al cine o al parque de atracciones, pueden suponer obstáculos económicos o logísticos insalvables, en una sociedad que está a la cola de las ayudas europeas. La casa, por ejemplo: "O tienes muchísimo dinero para comprar un piso grande -dice- o vives hacinado".

Con todo, la familia numerosa es mucho más que una unidad esencial de producción. Criarse en un círculo de este tipo conlleva una educación distinta. "Exige -explica Rosa- una suerte de "democracia desde el nacimiento" porque obliga a los hijos a compartir, a educarse en la generosidad, a dialogar, ceder y pactar". "Se genera -añade Giorgio Chevallard, el padre- una ayuda de "tipo circular". Los hijos mayores apoyan a los pequeños, pero también los mayores se educan ante ciertos rasgos de los menores, como su generosidad o su franqueza con los padres".

Una familia numerosa es una fábrica perfectamente "ecológica": "Reciclamos la ropa, los juguetes y hasta la comida. Muchas veces -dice Rosa Navarro- me sorprendo al advertir en las casas de mis amigos la facilidad con la que se tiran alimentos. La organización de la mía obliga a repartir y aprovechar todo, de modo que aprendemos a prescindir de lo superfluo y a valorar lo esencial. Inevitablemente, incorporamos y transmitimos toda una filosofía de vida que no permite la "obsesión por las marcas" y que va más allá de lo material".

Navarro reconoce que los padres han de repartir su ayuda entre mucha gente y que, a menudo "no llegamos a todos ni a todo" pero, a la vez, sabe que sus hijos "tienen una gran capacidad de iniciativa, de "buscarse la vida" cuando es preciso, y desarrollan fuerza de voluntad y carácter".

Sea cual sea la aventura en que se han embarcado gente como Rosa y Giorgio el mero hecho del beneficio social que aportarán sus hijos financiando las pensiones del futuro permite entender la gravedad de su última afirmación: "A la hora de hacer la declaración estamos duramente penalizados, porque nuestra renta es diezmada sin tener en cuenta que sólo la usamos para alimentar y sacar adelante a siete hijos".

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