11 de Dezembro de 2000 - La Gaceta de los Negocios

Ayudas a la familia 

En el ámbito de los países desarrollados, España ha pasado, durante las últimas décadas, de ocupar los primeros lugares en lo que respecta a la tasa de natalidad a estar en los puestos de cola. Detrás de este fenómeno hay un amplio conjunto de causas, que van desde la incorporación masiva al mercado de trabajo de las mujeres y el cambio sociológico que esto ha supuesto en la sociedad española, hasta la precaria situación económica que han sufrido los jóvenes y que dificulta enormemente su emancipación del regazo familiar.

No cabe duda de que la decisión de crear un hogar y tener hijos trasciende lo puramente económico, pero no podemos dejar de reconocer que la situación económica de los hogares influye significativamente en dicha decisión. A este respecto, se ha publicado un estudio de la Universidad de Barcelona que compara las ayudas a la familia que existen en España con las de otros países de la Unión Europea. Los resultados muestran que España gasta en este tipo de ayudas siete veces menos. 

Pero no sólo la carencia de ayudas directas a la familia explica nuestra escasa natalidad. También hay que considerar que nuestro país ha sufrido las mayores tasas de desempleo juvenil de los países desarrollados o la continua elevación que está experimentando el precio de la vivienda, que hace imposible su adquisición por parte de los jóvenes. 

Si en los hogares españoles medios hay hoy en día menos hijos, no es porque los españoles odien la paternidad o no soporten a los niños, sino porque encuentran más dificultades para afrontar, con un mínimo de garantías económicas, su crianza y cuidado. En definitiva, la mejor forma de conseguir que cambie esa tendencia es, por un lado, afianzando el crecimiento económico y la reducción de las tasas de desempleo juvenil. Y, por otro, articulando políticas sociales directas de apoyo decidido a la familia. 

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